Trucos para aprender a hablar en público

 
 
 

Hablar en público no es tarea fácil, ya sea en el plano académico o en territorio profesional. La oratoria es casi una ciencia, y dominarla nos puede sacar de más de un apuro. El arte de hablar con elocuencia ha sido estudiado por los amantes de la palabra, de ahí que dominen las conversaciones y se ganen la atención de los receptores.

¿Qué podemos hacer?

Es muy fácil, toma nota, práctica los consejos que te vamos a dar y di adiós a los miedos.

Prepárate para hablar en público

Lo primero de todo es conocer y dominar el tema para evitar equivocaciones, o preguntas incómodas. También es importante controlar el nivel de ansiedad y estrés que nos puede producir este acto. De lo contrario, es más que probable que no seamos capaces de transmitir correctamente lo que tenemos que decir.

El primer truco para salir airoso de una presentación en público es la preparación y la práctica. No dudes en practicar tantas veces como te sea necesario, delante de un espejo, delante de familiares, amigos, etc. De esta forma podrás practicar y quitarte esos miedos que te acompañan. No olvides preguntar a los oyentes de estas prácticas qué tal te han visto y si el mensaje ha sido transmitido correctamente.

Después de esta preparación llega tu gran día, ahora ya no hay vuelta atrás, sales a escena en unos minutos… presta atención e integra estos tips en tu discurso.

Fija ideas básicas sobre tu mente. Es muy importante que tengas varias ideas básicas del discurso en tu mente para que siempre sepas seguir el camino correcto.

Utiliza silencios y aprovéchalos para introducir preguntas. Con esto no sólo conseguirás hacer una pausa para aclarar tus ideas y saber seguir el hilo, sino que además, lograrás que los oyentes se sientan integrados.

Emplea cifras y letras para reforzar tus palabras. Puedes emplear números, cantidades, ejemplos, etc.

Usa ejemplos reales y sobre todo, tangibles. De esta forma consigues que los asistentes se hagan una imagen mental de lo que estás contando.

Mensajes cortos y titulares. Sirven para reforzar tus ideas y así retener la información.

Mensajes directos. No des rodeos para explicar algo, ve directamente al grano, de forma contraria conseguirás entretener al público en cosas no importantes.

Reparte tu mirada entre los asistentes, busca el contacto directo, no permanezcas estático.

Modula la voz. No hables siempre en el mismo tono o acabarás durmiendo a los asistentes. Enfatiza frases, cambia el ritmo, de esta forma harás que los asistentes permanezcan atentos.

Parece fácil, ¿verdad?

Así que ya sabes, toma nota de estos consejos y haz que tu próxima presentación sea todo un éxito.

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